La realidad del ecommerce en España

 

Las tendencias de marketing para ecommerce se dibujan como una necesidad para los retailers online que buscan potenciar sus webs de ecommerce, deben que aprender a moverse en nuevos y cambiantes escenarios, con un entorno en constante crecimiento.

Las cifras de ecommerce en España baten récords cada trimestre y el consumo de móvil se sitúa en los puestos punteros de la clasificación mundial. El reto es conseguir que el ecommerce tenga cada vez más peso en el balance final de las cuentas de cada año.

i-Commerce: inmediatez e instantaneidad

El Instant Commerce se posiciona como una de los principales requisitos de ecommerce. Cada vez más, la instantaneidad es un must y los usuarios piden rapidez y buena experiencia de navegación.

El consumidor actual busca que su experiencia de compra online sea igual de sencilla e inmediata que su experiencia de navegación en redes sociales, por ejemplo. Por ello, el social commerce es una realidad que viene pisando fuerte, que permite la venta directa de productos en las plataformas de redes sociales, sin la necesidad de tener que ir a la tienda online. Esto plantea un amplio abanico de posibilidades de compra casi ilimitadas. Una oportunidad para los retailers que a su vez les obliga a avanzar con cautela.

Inteligencia Artificial

La inteligencia artificial (IA) está cobrando cada vez más importancia en nuestras vidas. Sobre la IA gira cualquier cosa que tenga que ver con el mundo online. Su combinación con los datos, la aplicación del machine learning y el deep learnig enfocado en la personalización ya es de obligado cumplimiento.

Las campañas personalizadas al detalle, en el momento preciso y en el canal adecuado multiplican exponencialmente las posibilidades de conversión. Cada vez aumentan más nuestras necesidades y cada vez se pueden cubrir mejor, de un modo más individualizado y rápido a golpe de clic y sin necesidad de acudir a una tienda física. La relación de contacto directo que se pierde con los vendedores se compensa con esa IA que aprovecha el reguero de datos que vamos dejando tras la navegación y que refleja nuestras necesidades.

Aunque la IA está dando todavía sus primeros pasos, ya ha cambiado significativamente la industria de la publicidad digital. Para aquellas marcas que buscan diferenciarse de la competencia, es el momento de ponerse manos a la obra y adoptar la inteligencia artificial.

El momento de la conversión

Seguridad, privacidad, rapidez, versatilidad, libertad… Son algunas de las características que más valoran los usuarios a la hora de la navegación y durante el denominado checkout. El hecho de que existan diferentes opciones para acceder a la compra (como usuario registrado o cliente) es un punto a favor; que la navegación sea igual de cómoda y no suponga una alteración en la experiencia de usuario, independientemente de si se realiza a través del móvil o del PC, también lo es.

Los potenciales consumidores cada vez son más cómodos. No están acostumbrados a esperar a que un sitio web cargue en la pantalla. Esta es, quizá, la gran desventaja y

tarea pendiente de los smartphones frente a desktop. Uno de los grandes retos en este ámbito es la implantación del 5G en todo el territorio nacional, en la tecnología AMP (accelerated mobile pages) para hacer más veloz la experiencia.

Big Data y futuro, van de la mano

El Big data es el futuro y por eso no falta entre las tendencias de ecommerce para los próximos años. El dominio que una empresa tiene sobre los datos es un nuevo indicador de fortaleza y potencial de crecimiento.

Saber qué quiere un cliente antes incluso de que el propio cliente sepa que lo quiere. Suena a ciencia ficción y en cierto modo lo es, porque cuando hablamos de Big Data, de recolección de información, utilización y posterior análisis uno se da cuenta que en este terreno la realidad a veces supera incluso la ficción. Si a este le sumamos una correcta estrategia omnicanal, que prevalece sobre el multicanal (un mensaje en medios independientes entre sí) estaremos más cerca del objetivo.

Los datos, bien entendidos, ayudarán a predecir la demanda, a entender las preferencias y necesidades de los usuarios, a comprender el mercado, a ajustar ofertas y precios, a generar comunicaciones comerciales precisas y bien dirigidas… es decir, tener dominio sobre el big data será como tener una bola de cristal con la que ver el futuro en base a comportamientos pasados.