Son pocas las empresas digitales que no hayan puesto a prueba ya el Design Thinking, la metodología de trabajo que promueve la innovación inspirada en el diseño y que se ha convertido en una nueva filosofía empresarial. El Design Thinking transforma compañías, como es el caso de Airbnb: los fundadores, que ganaban 200 euros al mes, lo aplicaron en 2009 para ponerse en la piel de sus clientes y así llegaron a su modelo de negocio actual.

Lo mejor de esta revolucionaria metodología es que se puede utilizar en todos los ámbitos del funcionamiento de una empresa, y en el caso de la estrategia de marketing online, su aplicación es realmente interesante. A continuación, te explicamos cómo funciona, fase por fase.

Empatizar

El pistoletazo de salida. Esta primera fase del proceso de Design Thinking consiste en observar y conocer mejor a nuestros clientes para poder ponernos en su lugar y detectar sus necesidades reales. En el caso del marketing online nos interesa conocerlos bien para entender sus hábitos y costumbres a la hora de navegar por internet. ¿A qué hora llegan a casa? ¿Se conectan a internet en el trabajo? ¿En qué medio de transporte viajan? Preguntas como estas serán fundamentales para ponernos en su piel.

Definir

Es el momento de buscar insights, realidades de gran valor sobre nuestros clientes que obtengamos de la observación de la fase anterior, problemas o “vacíos” que podamos aprovechar. Por ejemplo, podemos obtener el siguiente insight: “las mujeres de 35 años navegan por páginas web en el trabajo pero los anuncios intrusivos o llamativos les producen rechazo al encontrarse en la oficina en un entorno profesional”, o en otras palabras, “las mujeres de 35 años que navegan online en la oficina quieren ver anuncios discretos”.

Idear

Nuestra fase favorita del proceso de Design Thinking. Ha llegado el momento de la creatividad: el equipo tendrá que plantear todas las posibles soluciones que se le ocurran, ¡y no está permitido juzgar! Seguramente te suene el brainstorming o la tormenta de ideas: es solo una técnica de ideación de entre muchas otras.

Prototipar

¡Manos a la obra! Hay que empezar a desarrollar posibles soluciones: en nuestro caso, un modelo de anuncio online o un plan de marketing, por ejemplo. La idea del prototipo es que no se invierten todos los esfuerzos para lograr un producto o solución definitiva, sino que se prepara una “prueba” con menos recursos para ver si da buen resultado. Un prototipo en marketing digital podría ser, por ejemplo, una landing page.

Validar

La última fase es la prueba del prototipo. Si el resultado es positivo, ¡habremos terminado! Ahora hay que implementarlo y esperar obtener buenos resultados. Si no es perfecto, volveremos a la casilla de salida, pero con un incalculable aprendizaje.

Una buena estrategia de marketing online debe tener en el centro al cliente y sus necesidades reales. Más aún en el caso de que se quiera ahondar en la personalización de estas campañas. No hablamos de datos, sino de personas, y, por eso, no puede faltar la empatía. Suerte que sea la primera fase del Desing Thinking.

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